Bicicletas plegables

Las bicicletas plegables (o plegables, simplemente) son una clase de bicicletas muy prácticas precisamente por esa cualidad que remarca su nombre, es decir, que se pueden plegar y así ser transportadas por cualquier sitio en el que no podamos ir conduciéndolas. Esta característica de las bicicletas plegables es posible gracias a que llevan integradas una serie de bisagras (también llamados codos) en la parte del cuadro y del manubrio, lo que además permite dejarla en un tamaño más reducido y compacto. Lo normal en las bicicletas plegables es que el diámetro de sus ruedas oscile alrededor de unas 20 pulgadas, pulgada arriba pulgada abajo, lo que unido a su ventaja de plegarse, hace que se pueda ir con ella sean cual sean las circunstancias, porque llegado el momento, podemos meterla en el metro, en el autobús (lo que facilita en gran medida el transporte mixto –bicicleta-transporte público-), en un automóvil, etc., o incluso guardarlas en nuestro lugar de trabajo, lo que posibilita el hecho de que podamos ir a trabajar en bicicleta.

Esta es la principal ventaja de las bicicletas plegables con respecto a otros tipos de bicicletas, como las de ciclismo, las de montaña… Estas bicicletas no se pueden plegar, son muy grandes y ocupan demasiado espacio para poder ir con ellas a cualquier sitio, a diferencia de lo que ocurre con las bicicletas plegables, realmente prácticas en estos casos.

Otra de las innumerables ventajas de las bicicletas plegables es que al poder llevárnoslas a todos los sitios, no es necesario tener que encadenarlas en la calle cuando vayamos a entrar en algún lugar cubierto, evitando de esta manera la posibilidad de robo.

Eso sí, para que se puedan plegar las bicicletas plegables, son necesarias una serie de piezas que hacen que el precio suba un poco en comparación al de las bicicletas comunes, pero si queremos disfrutar de las ventajas que nos ofrecen estas bicicletas plegables, no nos importará pagarlo porque realmente nos merecerá la pena.