Bicicleta de carbono

Uno de los elementos vitales llegado el momento de comprar una bicicleta, ya sea una bicicleta decarbono o cualquier otra, es saber de antemano cuál es el uso que tenemos pensado darle a la misma (nos referimos, evidentemente, a la clase de ciclismo que deseamos practicar). Tras haber tomado esta importante decisión, lo siguiente que debemos hacer es recabar información sobre los distintos tipos de bicicletas que ofrece el mercado (marca, materiales empleados, prestigio, etc.) y cuáles son sus precios. Por ejemplo: el material del que esté hecha la bicicleta es algo que no podemos obviar, pues es absolutamente primordial para el tipo de ciclismo  que vayamos a practicar. En este sentido, la bicicleta de carbono tiene un uso específico relacionado con la velocidad.

Las nuevas tecnologías han impulsado el desarrollo de estructuras realmente novedosas por su espectacular ligereza en carrera y su comodidad para el ciclista. La bicicleta carbono es la que mejor ejemplifica lo que decimos, pues se trata de un material muy moldeable. Parece que la fibra de carbono se ha convertido en el material de moda para fabricar y comprar bicicletas. Una bicicleta carbono ofrece más variedad y posibilidades en sus diseños de cuadros vistosos, lo que da lugar a la experimentación y a estéticas innovadoras.

Ya en los años 90, la bicicleta de carbono gozó de una estupenda promoción gracias a las etapas contrarreloj del ciclismo de carreras. Quien no recuerda aquel famoso prototipo de bicicleta de carbono -llamado la espada- que exhibió Miguel Induráin hace ya más de quince años para intentar hacerse con el record de la hora en el velódromo de Burdeos.

Por estas razones, la bicicleta de carbono se asocia habitualmente a la gama alta, al diseño y a la innovación; parece que una bicicleta de aluminio no está al nivel de una bicicleta carbono.