Bicicleta de ciclismo

Las bicicletas de ciclismo incluyen diferentes tipos porque dentro de este deporte hay varias disciplinas. Los ciclistas son considerados mayormente como deportistas valientes, resistentes, capaces de soportar un alto grado de sufrimiento con tal de llegar a la meta. Las bicicletas de ciclismo pues, no son fáciles de manejar (si lo que quieres es competir con ella, ya sea profesionalmente o a un nivel más amateur), ya que para rodar con una de estas bicicletas de ciclismo se precisa estar en una muy buena forma, tanto física como psicológica.

En los últimos años el ciclismo ha adquirido mucha fuerza, tanto como medio de transporte, como práctica deportiva de masas. Sin embargo, las bicicletas de ciclismo no siempre han sido así, como es lógico. Los primeros testimonios que se conocen sobre las bicicletas de ciclismo se remontan a las antiguas civilizaciones de India, Egipto y China.

No obstante, el verdadero antecesor de las bicicletas de ciclismo fue el “celerífero”, diseñado por el inventor francés De Sivrac en el año 1790. Este vehículo constaba de dos ruedas de madera unidas por medio de dos ejes a un armazón del mismo material y adquiría velocidad gracias al impulso del conductor sobre el suelo (los pedales y la cadena no aparecerían hasta bien entrada la primera mitad del siglo XVII).

Como no podía ser de otra manera, el gran auge del que gozaron las bicicletas de ciclismo desde su aparición, propició que surgieran diferentes formas de competición: las más importantes son el ciclismo en ruta (pruebas por etapas, contrarreloj por equipos, etc.) y el ciclismo en pista (velocidad individual, persecución por equipos, carrera por puntos, carrera de eliminación, etc.). Dentro del ciclismo en ruta el Tour de Francia es, sin lugar a dudas, la carrera en línea por etapas más prestigiosa de cuantas se celebran en el mundo.